¡Sí se puede!


Maricela Cordón Rodríguez, tengo 44 años de edad. Mamá de Luis Felipe, Emprendedora y Empresaria, fundadora de KOKO LOKO (Kiosco Orgánico). Quiero darle las gracias a Nuestro Padre Celestial por esta gran oportunidad y a Lucrecia Hernández por su invitación a este lindo proyecto. Espero que mi testimonio pueda ayudar a otras mujeres a saber qué: ¡Si Se Puede! Tengo 24 años de ser comerciante; me encantan las ventas propias, mis primeras ventas empezaron en un viaje a Panamá y ahí mismo tomé la decisión de empezar a vender oro y perfumería. En ese mismo tiempo también tuve un taller de automóviles que sinceramente hoy pienso que locura porque no sabía nada del tema (pero lo hice).

Me mudé para La Ceiba y tuve la oportunidad de trabajar en un Kínder por un año en el que, aparte de enseñarles educación, me toco enseñarles a mis nenas a comer bonito y ser impecables (clases de etiqueta). En Navidad y al fin de año, esas personitas me enseñaron que estaban felices y agradecidos conmigo porque me llenaban de regalos y tantas tarjetas de palabras bonitas; una experiencia única. Allí me di cuenta que me gustaba ser mi propia jefa y que tenía que luchar por eso.

Nace la idea de poner un car wash en el que pronto lo convierto en una galería, un lugar en donde había un excelente servicio y un trato único de atención al cliente porque, ¡me encanta platicar! Luego, descubro una de las cosas que mejor se hacer: vender ropa. Empiezo viajando a EEUU a comprar yo misma la ropa y comienzo con la venta de ropa. Fue un éxito. Pasaron 2 años, me casó y con eso inicio el papel más importante de mi vida, ser madre, uno de los trabajos más difíciles. Adicionalmente, ser ama de casa. Tiempo después, me mudé a Roatán, Islas de la Bahía. ¡Ya se imaginan como me sentía! Tuve que dejar todo, mi papá, mi familia, mis amigos. ¡Todo! Pero los planes del Señor son buenos, agradables y perfectos y es ahí donde pasé los mejores años de mi vida.

Surge la oportunidad de abrir un negocio en Roatán en el puerto de cruceros de Carnival al que llamamos “Koko Loko”. ¿Qué es Koko Loko? Al principio solo era una venta de agua de coco para los turistas, pero, una noche pensando, El Señor trajo a mi mente una idea creativa: un “Kiosco Orgánico”. Comencé a ingeniar productos nuevos que han sido un éxito. Una variedad de productos para llevar de regreso a sus países y siempre como lo digo al vender: “Todo lo Mejor es Hecho en Honduras”. Contamos con una de las más ricas y mejores vainillas, el mejor chile cabro, la más deliciosa Pepper Jelly y todo hecho en los diferentes departamentos de Honduras.

¡Ya se imaginan! Ésta niña de ciudad dejó sus tacones y su ropa de la capital y lo cambie a shorts de todos colores, a tenis y sandalias, el cabello secado a un moñito por el calor, pero, ¡una experiencia que nunca cambiaría! Conocer todos los días turistas, de tantas culturas y hacer lo que mejor sé hacer - eso hacía feliz mi vida. Aprendí a pelar cocos, luego, si el cliente quería la carne, también lo partía y se la sacaba…cuando yo hacía este tipo de trabajo, era capaz de hacerlo sola. Porque para una mujer es pesado estar partiendo cocos todo el día y es difícil ¡pero lo hice!

Luego, comienzo un proceso como mujer donde me separo de mi esposo y tomo la decisión de seguir adelante. Por mi hijo que tiene un gran corazón y es mi razón de ser. Él ha tenido que madurar mucho a su corta edad. Pero por él decidí no quedarme en una cama llorando… decidí aferrarme a Dios a más no poder, con una sonrisa por mi hijo y por mis clientes, pues no podemos poner fin a nuestra vida. Como mujeres hacemos tratos de traer personitas a éste mundo y que ellos sean felices y así que me dije: ¡Mary, adelante porque tu hijo te necesita!

Es en ésta etapa donde aprendí hacer todo el trabajo pesado sola. Los lunes eran los días que preparamos para tener todo listo en el puerto para el resto de la semana. Me toco aprender a manejar un trocó en donde ir para delante no era lo difícil, lo difícil era el retroceso y estacionarlo, ¡Ya se imaginan! Aprender a mover un saco de cocos con lo pesado que son. Al final, todo concluye en trabajo de hombre. Organizarnos con mi hijo a que solo éramos los 2 y que teníamos que trabajar en equipo y que mamá necesitaba de su ayuda en donde salíamos desde las 7:30 de la mañana y él regresaba hasta las 3:30 y mamá hasta las 6-7 de la noche.

En donde hacia 2 diferentes tipos de comida a la vez: el desayuno y el almuerzo de ese día. Él tuvo que aprender a cocinar después de que llegaba de la escuela. Solo les puedo decir que esta experiencia es donde nos unió más como madre e hijo y donde nos complementamos al máximo. En diciembre del 2018, tengo que ir a Tegucigalpa porque a mi papá le realizan una cirugía de corazón porque se estaba muriendo. Luego, a finales de enero del 2019, recibo la terrible noticia que a mi mamá le quedan solo 6 meses de vida.

¿Se imaginan lo duro e impactante que fue para mí? Recibir todo esto y decidir entre el trabajo o pasar los últimos meses de vida con mi madre. Me fui, dejando todo en manos del Señor, en donde una buena amiga me ofreció de corazón abrir y cerrar el negocio, pero no quería abusar de su confianza y dejé en manos de los empleados todo, supervisando desde el extranjero. Así pasan los meses y en Mayo, fallece mi madre y le doy gracias al Señor porque me dio la oportunidad de pasar con ella ese tiempo. Y gracias a Dios mi papá se mejoró. Creo que como mujeres, somos fuertes desde el momento en que cargamos 9 meses a nuestros pollitos, luego tenerlos y después luchar por ellos. Con esto, princesas, les digo lo siguiente: Querer es Poder y todo lo que nos propongamos lo podemos lograr.

En Roatán solo vivimos mi hijo y yo, no tengo ningún familiar, pero El Señor me ha bendecido con tantos bellos amigos que estos se convirtieron en mi familia y se los digo que en mi proceso ¡ahí estuvieron para mi hijo y para mí! Sigue el 2019, y la economía se ve afectada en el puerto, las ventas bien bajas porque creo que era una situación mundial y eso nos vino a afectar a todos. Y en 2020 “la Pandemia”. Sufrimos un impacto todos. Nos cambia la vida al quedarnos sin trabajo porque los cruceros no vuelven y hasta el día de hoy, todavía es algo que no se sabe. Así que se me ocurrió vender “Churros Españoles” y “Corn Dogs” que fueron un éxito. Pero no un sustento para mi hijo y yo así que, después de 17 años, decido regresar junto a mi hijo a Tegucigalpa.

Me encuentro en este momento sin trabajo, pero, como siempre, ¡ya en mi mente un nuevo proyecto! Cuando esté terminado lo compartiré con ustedes. Como verán, ¡he pasado un proceso difícil! Pero quiere decirles que nunca se sientan que NO PUEDEN, El Señor siempre está de nuestro lado y como Guerreras, Princesas: ¡SI PODEMOS!

Mujeres, les dejo algo que leí en este tiempo de pandemia y me encantó:

“Todo pasará, y seremos más agradecidos, más solidarios, más empáticos, más humildes, más justos, mejores personas y habremos aprendido.”

Maricela


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